Nueva ley de etiquetado frontal e impacto en los packaging de productos

En octubre de 2021 se sancionó en Argentina la Ley de etiquetado frontal que exige que los alimentos y bebidas con exceso de azúcares, grasas saturadas, grasas totales, calorías y/o sodio lo exhiban en sus envoltorios. Esta ley tuvo un impacto considerable en el diseño de los envoltorios y las marcas se encuentran actualmente en pleno de proceso de adaptación de sus packaging.

Argentina ha dado un paso significativo en materia de salud pública y acceso a la información por parte de los consumidores con la reciente aplicación de la Ley de Etiquetado Frontal. La misma tiene entre sus principales objetivos informar y proteger a los consumidores sobre el contenido nutricional de los alimentos y bebidas que adquieren de modo que puedan tomar decisiones más consientes y seguras acerca de su alimentación.

El impacto de esta ley se ha sentido especialmente en la industria de alimentos y bebidas, que ha tenido que ajustar rápidamente sus estrategias de etiquetado y envoltorio para adaptarse a los nuevos requerimientos.

Las empresas se enfrentan ahora al desafío de adaptar sus productos a los nuevos requisitos legales, que incluyen advertencias sobre excesos de azúcares, grasas saturadas, sodio y calorías.

Además de los cambios directos en el diseño y contenido de las etiquetas, las compañías junto a sus equipos de marketing y diseño, también han tenido que considerar cómo presentar la información de manera clara y fácilmente comprensible para los consumidores. La ley exige que los datos nutricionales se muestren con un formato y tamaño de letra específicos para que sean visibles y legibles. Asimismo, las advertencias deben ocupar un porcentaje considerable del frente del envase, lo que ha llevado a un replanteo del diseño gráfico de muchos productos.

La adaptación de packaging y envoltorios es un proceso complejo, especialmente para aquellas empresas que manejan un amplio catálogo de productos. La actualización de etiquetas y empaques requiere una planificación estratégica para evitar retrasos en la producción y garantizar el cumplimiento normativo. Incluso, esta adaptación es un excelente momento para reconsiderar las estrategias de marketing y diferenciación en el mercado, buscando alternativas creativas para seguir destacándose en los estantes.

Además, de permitirle a las marcas reconsiderar sus estrategias comunicacionales, la ley trajo también la oportunidad de pensar en soluciones innovadoras y más saludables. Muchas marcas reformularon sus productos para reducir los componentes no saludables y lanzaron al mercado nuevas líneas sin octógonos. Esto también representa una nueva estrategia desde el lado de la comunicación y el diseño.

La ley de etiquetado es una excelente oportunidad para las marcas y sus equipos de comunicación para pensar en estrategias más informativas, responsables y, que en última instancia, tengan un impacto en la calidad de vida de la población.